Publicado por Felipe Vidal
A 59 años de su muerte, Violeta Parra es una de las figuras fundamentales de la historia musical de Chile, no solo por su obra autoral, sino por el impacto cultural de su huella en el folclor nacional. A lo largo de su trayectoria, estableció una serie de hitos que transformaron de manera permanente la música chilena.
En 1954 ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, para después iniciar un viaje por Europa, comenzando por Polonia e instalándose posteriormente en Paris, Francia. Allí grabaría su primer disco musical, “Presente… ausente… cantos de Chile”, una serie de ritmos típicos de nuestro país.
Regresó a Chile durante el final de la década de 1950, periodo en que amplió el lenguaje de la canción popular chilena mediante composiciones que incorporaronmensajes de crítica social y política, como “La carta”, “Arriba quemando el sol” y “Qué dirá el Santo Padre”.
En 1962 volvió a Francia, donde grabó nuevos discos y se presentó en diversosescenarios, como el Teatro de las Naciones de la Unesco, consolidando la proyección internacional de su obra y del folclor chileno. Su reconocimiento en el viejo continente fue algo inédito para un artista local en la época.
En 1966, lanzó el disco “Las últimas composiciones”, considerado uno de los trabajos más influyentes de su carrera. El álbum incluye canciones como “Gracias a la vida” y “Run Run se fue pa’l norte”, ampliamente versionadas por artistas internacionales y reconocidas a nivel global.
En su nuevo regreso a Chile, instaló una carpa en la comuna de La Reina con la intención de formar un centro de cultura folclórica independiente, sin embargo, su iniciativa no contó con el apoyo suficiente del público.
Lamentablemente, Violeta Parra se quitó la vida el 5 de febrero de 1967 en su carpa de La Reina, dejando un legado que traspasó fronteras y generacionescomo una de las figuras más emblemáticas de la cultura chilena del siglo XX.









