Este 28 de enero se conmemora otro aniversario del desastre del transbordador Challenger, cuando en 1986, este último se desintegró tras 73 segundos de haber iniciado su despegue en los cielos de Florida, Estados Unidos. Los siete tripulantes a bordo fallecieron y la tragedia fue transmitida en vivo, expuesta ante la mira de millones de personas.
Todo inició a las 11:38 de la mañana, cuando el transbordador espacial Challengerdespegó desde el Centro Espacial Kennedy para cumplir la misión STS-51-L, con dos objetivos: Desplegar un satélite de seguimiento y retransmisión de datos para mejorar sus redes de comunicación, junto al satélite astronómico SPARTAN-Halley, que estudiaba justamente al cometa de mismo nombre.
Tras su despegue, las cámaras e imágenes en vivo muestran una pequeña columna de humo gris emanando desde la unión posterior del propulsor sólido derecho, un lugar sellado por anillos tóricos diseñados para evitar fugas de gases a alta presión y temperatura. Posteriormente, esos sellos fueron debilitados por el frío del clima, anulando sus funciones.
Si bien el transbordador seguía elevándose, al minuto de vuelo una grieta en el acelerador derecho se incendió, lo que provocó su desprendimiento de la nave y la perforación de un tanque de hidrógeno. Esto último derivó en la filtración de gases calientes que inflamaron el tanque de combustible, provocando finalmente la explosión.
Esta misión espacial había sido pospuesta con anterioridad debido a problemas técnicos y por las condiciones climáticas de la zona, pero finalmente decidieron realizarla ese 28 de enero de 1986 sin considerar advertencias de similar tipo. El transbordador tenía como fecha prevista de regreso el 03 de febrero del mismo año.
La tripulación estaba compuesta por siete personas, que resultaron ser las víctimas fatales de los hechos:
Tras los sucesos, tuvieron que pasar más de dos años para que Estados Unidos reanudara sus viajes espaciales, esto ocurrió el 28 de septiembre de 1988 con el vuelo “Discovery”









